Ni duro ni blando, no todos tenemos las mismas necesidades a la hora de elegir nuestro equipo de descanso.

Un colchón duro provoca una deformidad en la columna vertebral ocasionando dolor, y uno blando también. La alineación que nos provoca, tanto un colchón blando como duro, no es correcta, al generar en ambos casos curvaturas no saludables.

Un colchón debe personalizarse en firmeza a cada persona. No será lo mismo un colchón para una persona que pese 60 kg. que para otra que pese 120 kg. Al igual que personalizamos unas gafas, unos zapatos etc… debemos personalizar nuestro colchón.

El problema es que habitualmente confundimos la dureza con la firmeza y no es así. Un colchón de máxima firmeza puede tener un grado 10 de adaptabilidad y viceversa.

En REM Santander somos especialistas en asesorarte, para que el colchón se adapte a ti y no al revés, manteniendo su comportamiento estable y eliminando presiones y tensiones musculares durante el sueño , de manera que éste sea un ejercicio de alivio y prevención al adoptar posturas más naturales en la cama, y no de defensa.